HISTORIA POLITICA Y POLITICA HISTÓRICA

 

En una consulta realizada a través del servidor de inteligencia artificial de Google sobre las definiciones de lo que es “política”, descrita  frecuentemente como el “arte de lo posible” o la “gestión de lo conveniente”, se aprecia que su ejercicio correcto, es adaptarse a las circunstancias para lograr objetivos factibles, priorizando recursos limitados. 

Puede enfocarse éticamente en el servicio común o convertirse en una técnica sinuosa basada en la oportunidad y el interés, tanto personal como grupal, a menudo criticada por falta de principios. 

Política como Arte de lo Posible:

Definida por Otto von Bismarck, subraya que la acción política es pragmática y busca soluciones factibles, más que ideales inalcanzables, adaptándose a la realidad.

La Conveniencia y el Interés: 

Esta visión implica que las decisiones se toman por oportunidad, buscando el éxito del grupo o líder, a menudo con la interpretación de las leyes a su favor.

Contraste Ético

Algunos definen la política como el arte de servir con pasión y disciplina, separándola de la búsqueda personal de riqueza.

Visión Cínica: 

Se asocia a veces la conveniencia con la falta de principios, donde los actores actúan según sus intereses y no por una ideología consistente. 

En resumen, aunque la política requiere visión de futuro, a menudo se reduce a la gestión del momento y la adaptación a las circunstancias. 

Si estos conceptos  se comparan con las actuaciones del “ Padre de la Democracia Dominicana”, es fácil advertir su maestría en la administración de la voluntad popular en su favor y sacar el mejor provecho. 

No se sabe con certeza, si ser devoto de la Virgen de la Altagracia, simpatizante ferviente de los ideales del Cristo de la Libertad pero deposita las cenizas del Marqués de Las Carreras en el Panteón Nacional con un discurso lleno de  apologías en el cual atenúa la traición de la anexión y la califica como una simple mancha en su carrera, es una estrategia para conquistar simpatizantes o un reflejo de su plena convicción religiosa e histórica con el pasado dominicano. 

Ese mismo que acelera e invierte una gran parte del presupuesto nacional en la construcción de un monstruoso elefante blanco  en aras de loar al Almirante de la Mar Océana, honrando a la madre patria de manera desbordada, pero mostrando una inclinación fingida por la defensa de la nacionalidad en tiempos de la guerra fría, para no caerle mal a nadie, a pesar de la innegable injerencia de la Casa Blanca para su ascenso al poder. 

Hay errores políticos que no se perciben como tales, pero afectan a los demócratas de nuevo cuño, como por ejemplo, la decisión del gobernante dominicano de esta etapa, quien al llegar al poder en 2020, invitó a los funcionarios públicos, entre otras cosas, a no exhibir su fotografía en sus despachos buscando un supuesto efecto de acabar con el “culto a la personalidad de quienes se creen caudillos”, lo cual, no es del todo certero. 





La fotografía de un presidente como señal de estar presente en las oficinas públicas no es para que lo traten como un icono del caudillismo, es una  imagen pública que invita a respetar la autoridad que asiste a un gobernante en ejercicio del poder.

Su figura presente, en cierto modo, detiene los pensamientos malsanos de algunos que abusan de su confianza.





  




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